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Eva Michalcakova – ¿Cómo puede el design thinking contribuir a la democratización del arte?

El arte y su problema de audiencias

Es un debate que resurge una y otra vez: ¿El arte es para la élite? Un sinfín de iniciativas reclama como objetivo “la democratización del arte” pero pocas veces se llega realmente a trascender el umbral del público habitual del sector.

Las razones para que esto sea así son múltiples, nos damos cuenta que existe toda una serie de agentes con requerimientos diferentes y que en ocasiones se contradicen entre sí. Es un problema espinoso y difícil de definir. En casos como este la metodología del design thinking puede ayudar a encontrar un nuevo enfoque y soluciones innovadoras.

Art seen en BCN  se entiende como una iniciativa de desarrollo de audiencias que surgió de un proceso de design thinking. Este texto explica cómo se llegó a ella.

¿Qué es el design thinking?

Para los que no están familiarizados con el término, el design thinking es una metodología que refleja la manera de pensar de los diseñadores (industriales, sobre todo) frente a una tarea o problema, a diferencia por ejemplo de la metodología científica. Es particularmente indicada para la innovación y para resolver problemas mal definidos o parcialmente desconocidos, como sería el caso con nuestro problema de desarrollo de audiencias.
Generalmente un proceso de design thinking se caracteriza por la evolución paralela de comprensión del problema y las soluciones propuestas. Se aplica el razonamiento abductivo que busca para cada fenómeno observado la explicación más sencilla y plausible y se implementan pruebas de conjeturas de soluciones para poder observar su impacto en la práctica. Este proceso no es lineal, sino iterativo, eso quiere decir que en cada momento se puede volver a una fase anterior para hacer ajustes necesarios y optimizar resultados.

Las definiciones de las diferentes fases del proceso en la literatura varían, pero todas tienen en común que parten de una exploración de las necesidades de las personas afectadas, o una fase de empatización, que permite enmarcar el problema a base de lo observado. Una vez definido el enfoque, se buscan soluciones viables en una fase de ideación, para luego pasar a la implementación de pruebas o prototipos sencillos de estas soluciones. Y con esto en mano se vuelve a la observación y recolección de feedback.

Aplicando el design thinking al arte

Para poder explorar el problema desde la perspectiva de las personas afectadas, se fundó en el año 2014 un grupo en la plataforma Meetup . Esta plataforma permite a los usuarios darse de alta en diferentes grupos y apuntarse a actividades que estos proponen. Meetup tiene una demografía particular: los usuarios suelen tener entre 30-55 años y se componen en gran parte de profesionales de las nuevas tecnologías, expats y generalmente personas de edad media que buscan hacer nuevas amistades. Este perfil nos interesaba, porque no está vinculado al arte, como muchas veces sucede, a través de una formación o una aspiración profesional.

Desde el día uno iniciamos un ciclo de iteraciones sobre planteamientos muy básicos que íbamos desarrollando en paralelo. La línea de trabajo más importante eran las quedadas mismas que proponíamos en el grupo. Por el otro lado lanzamos muy pronto una primera versión de la agenda (al principio con blog) que hoy se ha transformado en Artssspot.com.

En las varias iteraciones que hicimos sobre estas dos líneas de trabajo exploramos sobre todo la relación de los usuarios con el arte. Durante las quedadas los usuarios nos hacían propuestas y comentarios y a menudo abordamos preguntas más difíciles de responder, como ¿qué es el arte? ¿para qué sirve? ¿cómo se experimenta el arte?

Pudimos cristalizar una serie de observaciones acerca de esta relación. A continuación vamos a examinar estas observaciones de forma más detallada.

Lo primero que los usuarios nos iban comentando era una serie de problemas prácticos relacionados con la visita de exposiciones, como los horarios, el no tener con quien ir, perderse las fechas y no encontrar información o no saber elegir qué ir a ver.

Las quedadas del grupo en sí ya constituían una primera solución a muchos de estos problemas, además lanzamos la primera versión de la agenda que centralizaba la información de todos los espacios expositivos para facilitar la orientación.

A petición de los miembros empezamos muy pronto a ofrecer salidas entorno al arte urbano y diseño. Cuando establecimos los tours de streetart como quedadas regulares, pudimos observar que de ahí nos venía una constante entrada de nuevos miembros, que después de la experiencia positiva del tour de streetart, se animaron a apuntarse a otras salidas.

Empezamos a entender que hay ciertas disciplinas que pueden servir de puente para un acercamiento con el arte contemporáneo, sobre todo el arte urbano y la fotografía. Nos dimos cuenta que además para muchos miembros “arte” y “diseño” caen en la misma categoría, y que se espera en primer lugar una experiencia estética- y visualmente estimuladora.

En este sentido el arte contemporáneo a veces defraudaba a primera vista, ya que no se dejaba alinear fácilmente con estas expectativas. Para remediar la frustración resultante buscamos por un lado que nos explicaran lo expuesto siempre cuando era posible y por otro lado, proponíamos un abanico muy amplio de disciplinas y categorías de arte en las diferentes quedadas.

Al mismo tiempo afinamos la categorización de las entradas de la agenda para facilitar el descubrimiento de exposiciones y eventos conforme a los propios gustos e ideas. Estas categorías no siempre se definían por disciplina (p.e pintura, escultura, etc.), sino también por el medio (arte digital, arte sonoro) o por el tipo de contenido (arte “social”: contenidos con relevancia social, política, etc.).

Puede que la misma plataforma de Meetup le otorgara más peso al siguiente punto, pero pronto era evidente que en el grupo el arte se consumía como experiencia: era claramente una actividad de recreo, incluso una oportunidad de ligue y el componente social era de suma importancia. El espacio, las otras personas presentes, si era una inauguración, si había una charla o explicaciones o una performance eran elementos muy apreciados por los miembros y determinaban la elección de apuntarse a una salida, más que por ejemplo el prestigio del artista.
Y también quedó claro que bajo esta condición la relación con el arte es sobre todo una relación con el arte local: es principalmente la escena local que puede proporcionar este tipo de eventos como experiencia.
El enfoque local tanto de la programación del grupo como de la agenda tiene su origen en esta observación.

Si el arte se consume como experiencia, surge una cuestión muy importante: ¿Cuál es el papel de este tipo de usuarios en un sentido económico? Sobre todo, teniendo en cuenta que muchas de las experiencias disponibles se ofrecen gratis, o por muy poco coste. Además, visto que la mayoría de los usuarios reconocieron no haber comprado arte nunca o en una sola ocasión ¿Cuál es el interés que pueden tener los propios artistas en este tipo de público? ¿No es simplemente otra declinación del viejo canon “trabajar por la visibilidad”?

Nos dimos cuenta que había que buscar un interfaz para establecer esta relación de intercambio económico, que además también serviría para empoderar este tipo de usuario frente a un usuario como es por ejemplo un coleccionista.

Lanzamos un primer evento que tenía como objetivo vincular la experiencia con una compra: Dos artistas charlaban sobre su trabajo y cada una traía una obra. Los asistentes ponían la entrada de 5 euros en un bote y al final votaban su artista preferida. Entre los que la habían votado se sorteaba a continuación la obra de la ganadora y la artista recibía el bote.

La logística -algo laboriosa- de este evento nos hizo buscar un formato mucho más simple, que lanzamos en otra ronda de iteración. Propusimos una serie de visitas a talleres de artistas cobrando una entrada que servía como recompensa para el artista por su tiempo.

Finalmente, con nuestros usuarios nos atrevimos a explorar también preguntas tan espinosas como la de ¿Para qué sirve el arte? Era interesante poder observar que hay dos tipos de percepción del arte. Por un lado, está la percepción del arte como sistema, por el otro está la experiencia con una obra individual. Generalmente las personas que tienen menos costumbre de consumir arte contemporáneo buscan más la experiencia personal frente a una obra y la definen a través de afirmaciones como el “arte te hace pensar”, “el arte te hace sentir” o “el artista muestra su universo personal”, mientras que los que tienen más trato con la producción contemporánea, tienden a ver el aspecto sistémico del arte con afirmaciones tipo “el arte provoca”, “el arte es un debate social” o “el arte innova”.

En general las respuestas a esta pregunta eran muy individuales y obviamente, no llegamos a ponernos de acuerdo sobre una respuesta concluyente, pero sí encontramos un mínimo denominador común: la relación básica del “me gusta/no me gusta”.

Al cabo de dos años de trabajo con el grupo y bajo la impresión de la prueba con las visitas a talleres, sentimos la necesidad de reorientar el proyecto.

Estos eventos eran muy populares, pero vimos que incluso así, la organización requería demasiado tiempo que no se podría compensar y sobre todo era un formato que difícilmente podía llegar a crecer a una escala económicamente importante. Nuestro objetivo en términos de desarrollo de audiencias era ampliar el alcance, no tanto profundizar la relación, como sucedía en las quedadas.

Además, teníamos ganas de sacar la relación de su entorno sistémico, queríamos que el arte se amoldara al usuario, no al revés. Y, sobre todo, queríamos llevarlo a un canal digital que nos permitiría la escalabilidad que estábamos buscando.

Una manera actual de presentar el arte

Queríamos que la relación con el arte sucediese en un contexto actual y cercano, amable con el usuario, integrando las lecciones aprendidas en las quedadas:

● Reflejar la diversidad del arte local y ayudar al usuario a descubrirlo
● Atender a múltiples definiciones del arte sin primar una sobre otra
● Cruzar disciplinas para que se sirvan mutuamente de puente
● Establecer como relación básica el “me gusta/no me gusta”
● Ofrecer una experiencia amigable y actual haciendo uso de las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías han cambiado profundamente cómo nos informamos y cómo pasamos nuestro tiempo libre. Las redes no sólo permiten acceso inmediato a la información, sino además se dirigen directo al individuo, lo invitan a participar y le piden su opinión en conversaciones de uno a uno y eso es algo que sucede raras veces en el contexto de los espacios expositivos.

Queríamos estar en el bolsillo de la gente y era la época que todo el mundo hablaba de Tinder. Un amigo lanzó el término “el Tinder del arte” y eso dio pie a la iniciativa “Art seen in BCN”.
Sin embargo, aunque copiamos la mecánica de Tinder, la relación del “me gusta / no me gusta” sólo funciona como excusa para que los usuarios descubran el arte local.

Más bien “Art seen in BCN” quiere complementar los esfuerzos de los espacios expositivos de la ciudad, despertando la curiosidad del público y facilitando el descubrimiento del sector creativo en Barcelona.

Conceptualmente hemos buscado la sencillez y familiaridad. Mantuvimos la mecánica de Tinder para la votación principalmente porque cumple con estos requisitos. El usuario marca como favorito o descarta con un simple gesto. El diseño ofrece un interfaz limpio e intuitivo y está implementado de manera responsive para que se visualize en cualquier dispositivo.

Otro aspecto importante de la iniciativa es su orientación hacia las redes sociales, buscando un efecto viral. Con su gran número de participantes, “Art seen in BCN” está concebida para conseguir una difusión exponencial y cruzar audiencias de todo el sector creativo de Barcelona.

Nos aliamos con Opening BCN, un proyecto que registra y divulga eventos del sector creativo de Barcelona, principalmente documentando estos eventos para su consumo en las redes sociales. Opening aportó sus contactos y su soltura en las redes sociales.

Para la iniciativa hacemos un trabajo de comunicación tanto con los espacios como con los artistas, que se comprometen a hacer difusión en sus RRSS. Además, nos hemos asegurado el apoyo oficial de distintos organismos que representan diferentes agentes del sector. Desde el principio nos apoyaron Poblenou Urban District y el Young Gallery Weekend, el segundo año se sumaron el Gremi de Galeries d’Art de Catalunya y el Districte Cultural de l’Hospitalet y este año contamos además con el apoyo de Art Barcelona Associació de Galeries y el a-FAD. Trataremos todos juntos, entre espacios, artistas y organismos, para conseguir en un esfuerzo coordinado que la iniciativa se vuelva viral.

La iniciativa “Art seen in BCN’18”

En las tres ediciones que lleva la iniciativa hemos ido primero afinando la mecánica del voto, la comunicación con los artistas y espacios participantes y finalmente la selección de los contenidos presentados.

Este año hemos pre-seleccionamos las 100 obras de arte con mucho cuidado, calibrando la selección de los espacios y disciplinas para conseguir una mezcla representativa y que además permita que las disciplinas se hagan mutuamente de puente.

Entre los espacios que participan hay
● 43 galerías
● 20 espacios de arte independientes y centros cívicos
● 16 museos, fundaciones u otras instituciones de la ciudad
● 21 otros (espacio público, talleres de artistas, negocios, escuelas etc.)

Las obras seleccionadas pertenecen a las siguientes disciplinas
● 53% arte contemporáneo
● 17% fotografía
● 10% diseño
● 10% ilustración
● 10% arte urbano

De los artistas que participan más de 60% son de o viven en Barcelona.

La votación estará abierta del 1 al 31 de enero 2019 y las 25 obras más votadas quedarán visibles en una exposición online a partir del 1 de febrero y durante todo el año 2019.

*

Eva Michalcakova és llicenciada en Belles Arts, desenvolupadora informàtica i cofundadora d’ Artssspot juntament amb Carla Ledermann. Elles dues i Arthur H. Souza d’Opening BCN han impulsat el projecte Art seen in BCN.

 

Més informació i referències
Art seen in BCN’18

Artssspot  (Visitas web: 24,282 vistes de página durante el mes de noviembre 2018)

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Opening BCN (FacebookInstagram)

Published inARTICLES DE HÄNSEL* i GRETEL*CICLESCosmopolitisme o el retorn al bosc

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